El amor más fascinante sucede a los ochenta

Han pasado décadas desde que viví la menopausia. En ese entonces me afectaba sentir que me volvía invisible a medida que pasaba por el proceso, que los hombres ya no se me quedaban viendo al pasar por la calle.

Me quedó particularmente claro en Italia; ahí, cuando era una estudiante joven, escuchaba mucho: “Bellina, bellina”.

A una edad más avanzada, cuando visité Florencia, escuché a dos jóvenes en una Vespa gritarlo a mis espaldas —”Bellina, ¡bellisima!”— y luego, ya que me vieron bien al pasar: “Ah, scusa, signora”.

Me reí a carcajadas.

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https://www.nytimes.com/es/2019/02/08/modern-love-amor-octogenario/

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